Estufas Rusas de leña

A veces confundidas con las estufas menonitas, las conocidas como chimeneas o estufas rusas aprovechan fundamentalmente el poder calorífico de los ladrillos refractarios, y una determinada circulación del aire para aprovechar al máximo el combustible.

Diseñadas para climas muy fríos y nacidas en una Rusia completamente empobrecida, calientan con casi cualquier tipo de combustible. Desde cualquier tipo de leña, hasta brizna de hierba seca, son capaces de extraer todo el calor posible a la madera, ya sea para cocinar o para calentar. Lo habitual es que estuvieran diseñadas por secciones, incluyendo el horno.

Aunque su temperatura no siempre sea muy elevada, si que proporciona una temperatura constante, y un reparto del calor por todas las estancias. Se usaba mucho para cocinar platos que necesitaban de cocciones muy largas, y a no elevadas temperaturas.

En la actualidad un modelo tan eficiente de combustión como la chimenea rusa, se ha adaptado al diseño actual siguiendo los mismos principios elementales: refracción, convección de aire, y conducción del humo.

Podemos convertir nuestra chimenea o estufa en una chimenea rusa fácilmente aprovechando el tubo o el tiro y forrándolo de ladrillo refractario, también se pueden encontrar diseños que ayudan en la circulación del aire por el interior de los ladrillos.

Tendrás una estufa o chimenea a la que preferentemente alimentaremos con maderas duras como la leña de encina para conseguir una duración máxima de la leña. La mayoría de las estufas y chimeneas actuales no son especialmente grandes, por lo que necesitaremos trozos pequeños y muy secos para evitar al máximo el humo.

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